jueves, 8 de diciembre de 2011



 Ciao, buon apetit!.- dijo sin llegar a entrar en la cocina, el sitio de reunión por excelencia. Artura y Lucio habían salido, casi nunca permanecían demasiado tiempo en la casa, pero cuando estaban no salían de la cocina. Allí, nadie sabe como, siempre olía a pasa recien hervida  Baiba estaba sentada terminando de comer su famosa macedonia con yogur. Era capaz de hablar un perfecto español con acento venezolano, inglés, italiano, ruso y letón por supuesto.  Ahorita salgo, en cuanto me termine esto pero nos vemos en elbardelseñordelbigote, ¿no?. dijo, mientras se colocaba el abrigo del Capitán Pescanova.- Ah, casi se me olvida sorellina, llegó una carta para ti, la he dejado en tu habitación.- No había terminado de decir la palabra "habitación" y ya estaba encima de la cama con el sobre entre sus manos. Como una pequeña ventana donde asomarse cuando estuviese lejos.




 Salve, buongiorno.- dijo él y le puso su primer spritz con aceituna. Como la mayoría de los habitantes de Padova, no podría decirse que era autóctono. Ni siquiera parecía italiano. Vivía en un piso de estudiantes a seis minutos en bicicleta de la Piazza dell'Erbe, donde trabajaba. Podría contar como se conocieron o como ella acabó en una de las habitaciones de su casa, pero esa es otra historia. Lo significativo fueron los efectos que aquella noche provocó: incremento de la capacidad pulmonar y consiguiente mejora de la respiración, fortalecimiento del corazón, aumento del riego sanguíneo, mejora de la digestión al aumentar las contracciones de todos los músculos abdominales, y lo mejor de todo, liberación de hormonas endorfinas.



Padova





Perché ci sono cose che non si possono fare 
senza arrivare ai confini del mondo

domingo, 28 de agosto de 2011

Domenica


Suenan unos ladridos lejanos. Es la señal. Te imagino en el porche, al más puro estilo americano, apoyado en la baranda, mirando sin ver. Es verano, pero huele a tierra mojada, las tormentas de verano. Es temprano, no podías dormir y te has levantado de mi lado. Con intención de leer, dejaste tu libro empezado encima del típico banco de madera del porche. Nuestro porche de nuestra casita de nuestro verano. Pongo música dentro, Branda Leo, ¿por qué no? encaja. I wonder. No quiero estropear este momento. No quiero plantearme mi futuro. No quiero hacerme preguntas tontas sobre si eres esa persona que siempre se busca. No quiero saber qué vamos a almorzar, si sacaste algo del congelador, si están cerradas las tiendas. Me da igual si dentro de dos semanas te vas o me voy. Lo que importa es ahora. Me quedo inmóvil, sin dejar de mirarte. Quiero congelar esa imagen en mi cabeza. Estudio con detalle luz, color y temperatura.

Despierto en una cama de 90. Nunca he estado en América ni quiero tener un porche de madera. En el frigorífico me esperan los espaguetis con tomate de ayer. 

ni siquiera 
te conozco.




Se me olvidaba, es domingo.