jueves, 8 de diciembre de 2011


– Salve, buongiorno.- dijo él y le puso su primer spritz con aceituna. Como la mayoría de los habitantes de Padova, no podría decirse que era autóctono. Ni siquiera parecía italiano. Vivía en un piso de estudiantes a seis minutos en bicicleta de la Piazza dell'Erbe, donde trabajaba. Podría contar como se conocieron o como ella acabó en una de las habitaciones de su casa, pero esa es otra historia. Lo significativo fueron los efectos que aquella noche provocó: incremento de la capacidad pulmonar y consiguiente mejora de la respiración, fortalecimiento del corazón, aumento del riego sanguíneo, mejora de la digestión al aumentar las contracciones de todos los músculos abdominales, y lo mejor de todo, liberación de hormonas endorfinas.



Padova





Perché ci sono cose che non si possono fare 
senza arrivare ai confini del mondo

domingo, 28 de agosto de 2011

Domenica


Suenan unos ladridos lejanos. Es la señal. Te imagino en el porche, al más puro estilo americano, apoyado en la baranda, mirando sin ver. Es verano, pero huele a tierra mojada, las tormentas de verano. Es temprano, no podías dormir y te has levantado de mi lado. Con intención de leer, dejaste tu libro empezado encima del típico banco de madera del porche. Nuestro porche de nuestra casita de nuestro verano. Pongo música dentro, Branda Leo, ¿por qué no? encaja. I wonder. No quiero estropear este momento. No quiero plantearme mi futuro. No quiero hacerme preguntas tontas sobre si eres esa persona que siempre se busca. No quiero saber qué vamos a almorzar, si sacaste algo del congelador, si están cerradas las tiendas. Me da igual si dentro de dos semanas te vas o me voy. Lo que importa es ahora. Me quedo inmóvil, sin dejar de mirarte. Quiero congelar esa imagen en mi cabeza. Estudio con detalle luz, color y temperatura.

Despierto en una cama de 90. Nunca he estado en América ni quiero tener un porche de madera. En el frigorífico me esperan los espaguetis con tomate de ayer. 

Y 
ni siquiera 
te conozco.




Se me olvidaba, es domingo.

lunes, 4 de julio de 2011

Black sands

Me pongo las gafas de cerca para ver como te vas. La silueta se nubla , el color de tu coche se mezcla con el cielo y el suelo y las caras sin ojos de la gente cansada. Se pierden los matices. Se emborronan los sonidos. Voy a tientas por un camino de tierra. Si (te) pienso me tropiezo. Si acelero el paso retrocedo. Duermo y sueño, no consigo despertarme. Agazapada en el hueco de las escaleras espero. No se hace de día, pero las luces brillan con fuerza, como vimos desde la azotea, desafiantes. Inquietantes. En un abrazo inesperado me vuelvo (in)consciente. Los latidos se traspasan al cuerpo más cercano, me dejas fría en pleno mes de Julio. Las cuerdas vocales se han roto y no tengo de repuesto. Los receptores sensitivos transforman la canción que me envías en impulsos nerviosos, que a través de las fibras sensoriales llegan a mi cerebro, provocando interminables fuegos artificiales. Pero has de saber que en Mabase nunca pasa nada. Y ya es mañana. La persiana es ferozmente atravesada por rayos de luz que van a morir a tu espalda. Ese es el mejor momento del día: El amor nace del deseo repentino de hacer eterno lo pasajero.