viernes, 13 de agosto de 2010

Piranha

Miles de vatios de sonido. Sonrisa autómata en sus labios. Quería fingir, no pensar en nada de puertas afuera del local.


Había conseguido meter ese ritmo en su cabeza, palpita en su pecho, y ahora sus extremidades son independientes, se mueven creando formas irreales, todo su cuerpo baila con los ojos cerrados, como el mar en una continua danza. Siente unos brazos cálidos alrededor de su cintura, no la va a hacer parar. Déjate llevar, recuerda.


Es el trance que quería sentir cuando se topó con las luces de neón que anunciaban aquel lugar. Un pub que se llena los sábados por la noche con personas que saben a lo que van y personas que no tienen ni una leve idea de lo que quieren, con alguien solitario en la barra aferrado a una copa y con demasiadas miradas perdidas.



Y ella, que no buscaba porque no quería encontrar.


Demasiado por hoy. Le susurra que va al baño, y él con una sonrisa le dice:


- No te escapes, ¿eh?



Ella le sonríe sin decir nada. Se pierde entre la gente, se va. Recoge el abrigo del vestidor con prisa. Fuera
está amaneciendo y hace frío, pero aun no lo siente. Anda. Corre. Huye.




En aquel lugar no pasaban las horas.




PD: Saludos al espía. Le animo a participar en el blog. Apenas muerdo ya.

jueves, 29 de julio de 2010

Kolniður


Mientras todos maldicen el sofocante calor de la ciudad, él está tranquilo en su habitación sin aire acondicionado, solo entre cuatro paredes. Sus padres se fueron a ese viaje que suelen realizar los adultos para celebrar que siguen soportandose después de todo. Su hermano hace como que estudia para las demasiadas asignaturas que no aprobó en junio. Es su espacio, sus horarios, su mundo que sale estos calurosos días del años. El miércoles dudó si invitar a Patricia a cenar, hacía tiempo que no sentía nada por ella, pero le gustaba su compañía y sobre todo su forma de hablar (sin parar) de la música, envidiaba la pasión que ponía al componer canciones para su nuevo grupo, The Shonen Knife. Él jamás había sentido nada parecido, ni siquiera cuando le regalaron un lienzo con pinturas unas Navidades. Era como si estuviese esperando una habilidad que consiguiese evadirle del mundo cuando se tornaba insoportable, y que nunca aparecía.

Pero en aquella habitación podía desplegarse. Y lo hace. Llega al estado de semi-inconsciencia tumbado en la cama. Flota. El mundo se ralentiza y obtiene otras perspectivas que desconocía. Juega con su estado de ánimo y el reproductor de Windows Media, mientras saborea un helado de nueces. No hay más.





Kolniður og dimmur lekur blek


*


sábado, 10 de julio de 2010

noches silenciosas

Verano. tren interminable. desolado paisaje de antenas y de cables. no me siguen. Vuelvo a la primera persona. No encuentro a mis -los Otros-. Me dijeron que debía encontrarlos. para ello debía irme. Echaré de menos el autobús. sola. pero no encuentro el valle. y no tengo esas ganas. supervivencia. Tienen la mirada perdida. son historias muy distintas. Debería seguir. Duele no sentirlo. al menos sé interpretar la atmósfera, no?. no lo fuerces. Recuerda aquellas luces. Des-vinculación. salud. bienestar. Estoy segura de que no tienen nada dentro. Vuelvo a la posoción horizontal que pausa el ritmo. Son incapaces de volar. Se protegen con sus trajes. hay momentos en los que debes apartarte, desaparecer. Sentados correctamnete en sus asientos de tela gastada. Existe un buscador de asesinos en serie, es curioso que sea algo que llame tanto la atención. después de este año no me asombra tanto ver miembros sueltos en el telediario. Empecé el lunes. no hay libertad, era todo mentira. sería incapaz. estamos llenos de ese sentimiento. avances que hacen que la maquinaria no vibre. mientras, le pongo banda sonora a imágenes repetidas. Personas grises.

Y entonces, lo comprendo todo. El tren no era más que el recuerdo de esos años en los que dormía sin parar porque no encontraba lo que buscaba. La canción me dió el impulso que me faltaba. Y si las cosas empiezan a encajar?


domingo, 6 de junio de 2010

La madona de los olvidados

"Al atardecer de un resplandeciente día de julio, mientras los veraneantes se divierten en la playa con la despreocupación lógica de los días de descanso, en París, los curiosos agobiados por el calor contemplan el estallido de los primeros fuegos artificiales tradicionales.

Amélie Poulain, a quien también llaman la madrina de los desheredados o la Madona de los olvidados, ha sucumbido presa de un grave agotamiento. Por las calles de un París agobiado por la pena, millones de anónimos ciudadanos se apiñan al paso del cortejo fúnebre, testimoniándole en silencio el inmenso dolor de sentirse huérfanos a partir de ahora.

Extraño destino el de ésta joven mujer, siendo ella misma una desposeida y sin embargo tan sensible al discreto encanto de las pequeñas cosas de la vida.

Una gran obra mundial de ayuda humanitaria



Como Don Quijote, Amélie decidió luchar contra el implacable molino de todas las miserias humanas.



Un combate perdido de antemano, que consumió prematuramente su vida.
Con apenas 23 años, Amélie Poulain, agotada, dejó su corta existencia de vida en los remolinos de la desdicha universal".