jueves, 8 de diciembre de 2011

domingo, 28 de agosto de 2011

Domenica


Suenan unos ladridos lejanos. Es la señal. Te imagino en el porche, al más puro estilo americano, apoyado en la baranda, mirando sin ver. Es verano, pero huele a tierra mojada, las tormentas de verano. Es temprano, no podías dormir y te has levantado de mi lado. Con intención de leer, dejaste tu libro empezado encima del típico banco de madera del porche. Nuestro porche de nuestra casita de nuestro verano. Pongo música dentro, Branda Leo, ¿por qué no? encaja. I wonder. No quiero estropear este momento. No quiero plantearme mi futuro. No quiero hacerme preguntas tontas sobre si eres esa persona que siempre se busca. No quiero saber qué vamos a almorzar, si sacaste algo del congelador, si están cerradas las tiendas. Me da igual si dentro de dos semanas te vas o me voy. Lo que importa es ahora. Me quedo inmóvil, sin dejar de mirarte. Quiero congelar esa imagen en mi cabeza. Estudio con detalle luz, color y temperatura.

Despierto en una cama de 90. Nunca he estado en América ni quiero tener un porche de madera. En el frigorífico me esperan los espaguetis con tomate de ayer. 

ni siquiera 
te conozco.




Se me olvidaba, es domingo.

lunes, 4 de julio de 2011

Black sands

Me pongo las gafas de cerca para ver como te vas. La silueta se nubla , el color de tu coche se mezcla con el cielo y el suelo y las caras sin ojos de la gente cansada. Se pierden los matices. Se emborronan los sonidos. Voy a tientas por un camino de tierra. Si (te) pienso me tropiezo. Si acelero el paso retrocedo. Duermo y sueño, no consigo despertarme. Agazapada en el hueco de las escaleras espero. No se hace de día, pero las luces brillan con fuerza, como vimos desde la azotea, desafiantes. Inquietantes. En un abrazo inesperado me vuelvo (in)consciente. Los latidos se traspasan al cuerpo más cercano, me dejas fría en pleno mes de Julio. Las cuerdas vocales se han roto y no tengo de repuesto. Los receptores sensitivos transforman la canción que me envías en impulsos nerviosos, que a través de las fibras sensoriales llegan a mi cerebro, provocando interminables fuegos artificiales. Pero has de saber que en Mabase nunca pasa nada. Y ya es mañana. La persiana es ferozmente atravesada por rayos de luz que van a morir a tu espalda. Ese es el mejor momento del día: El amor nace del deseo repentino de hacer eterno lo pasajero. 








domingo, 26 de junio de 2011

Normal

75. Cuando bajabas del autobús, lo pensaste: ¿Ahora?. Te has acostumbrado. La costumbre hace que el piloto automático situado en la parte más alta de tu nuca se encienda. Afortunadamente el cabello disimula el rojo brillante. Te compras un helado para celebrar que ya es verano. Intentas dejar la mente en blanco y concentrarte en el sabor del pistacho. En la luz y el viento de la playa por la mañana. Pero te cruzas con alguien que te recuerda a cierta persona, esas cosas pasan. Es inevitable.




En el piso vacio encuentras un vinilo de Simon&Garfunkel, por qué no?, te dices, ahora que no te ve nadie. Y bailas. Y echas de menos lo que no tienes ahora. Sin embargo, y sin que sirva de precedente, decides enfocarlo de otra manera. Sin dejar de bailar buscas papel y lápiz. Haces lo que mejor sabes. 

Te he visto en el reflejo del espejo del pasillo. La luz roja está apagada. Por ahora.